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Nuestra Historia
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La historia del IPC - Instituto Pró-Cidadania para Pessoas Especiais - tuve inicio a partir de una noticia publicada en un periódico, en 1992. Cuándo ha tenido el conocimiento de que 10% de la populación mundial presenta algún tipo de deficiencia, la consultora Açucena Calixto Bonanato ha quedándose interesada en crear y desarrollar condiciones para que esas personas - actualmente, 14,5% de la populación brasileña, de acuerdo con los datos del IBGE, (entidad responsable por investigaciones, o sea, cerca de 24 millones - tuviesen condiciones de se re-integraren al mercado de trabajo. Fue así, plantada la simiente del Projeto Cidadania®, que más tarde se transformaría en el Instituto Pró-Cidadania para Pessoas Especiais.
Para viabilizar ese trabajo, de cuño social y voluntario, fue necesario un intenso y concentrado esfuerzo para buscar informaciones sobre las características de ese público, que eran raras, en esa época. Después de todas las búsquedas, fue desarrollado todo un ciclo de acciones, palestras y entrenamientos, enfocados en las competencias y habilidades del ser humano, no en sus posibles limitaciones. Ha se tornado indispensable diseminar, entre las empresas y sus dirigentes, la idea de que la distancia que separa los portadores de deficiencia de las personas consideradas normales es, muchas veces, bien menor do que se piensa, y que nosotros todos podemos contribuir para incluir esas personas en la sociedad y en el mercado de trabajo.
En el decorrer de los diez años que se seguirán, el Projeto Cidadania fue desarrollado en la sede da empresa Suporte Asesoría y Consultoría Empresarial, de la cual Açucena es socia y directora. Hasta que, en Julio de 2002, por sugerencia de Sérgio Marotta, director comercial de la Suporte y fuerte defensor del Proyecto, ha sucedido la iniciativa de invitar doce personas, con principios afines aquellos del Proyecto y interesadas en cumplir su papel social, a se juntaren para componer el IPC.
El desafío, entonces, viene creciendo día a día. A los programas de adaptaciones de accesibilidad y preparación de las personas para la convivencia con el "diferente", fue añadida la meta de encontrar pacerías que posibiliten, efectivamente, la profesionalización de esa gente especial, devolviéndole el derecho del cual ha sido privada por la propia sociedad.
Esos son apenas los primeros capítulos de una historia que está solamente empezando. Abrimos las puertas del IPC para que empresas, escuelas y ciudadanos, conscientes de su ciudadanía y responsabilidad social puedan contribuir y hacer parte de esa historia, que no tiene fecha para acabar, mas que tiene todo para contar con un final feliz.
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